Venezuela, rojo o azul
Sonalys Borregales Blanco
Otra vez Venezuela da de qué hablar. El mundo habla del dictador Nicolás Maduro, de la lideresa opositora perseguida por el régimen María Corina Machado o del presidente electo Edmundo González.
Esta mañana, muy temprano, camino al trabajo, el amable conductor me preguntó qué estaba pasando en mi país. La gente pregunta, pero también la gente espera que uno le diga lo que ya piensa, porque ellos ya saben que en mi país todo es azul (o rojo). Entonces, la gente pregunta, pero no escucha la respuesta; se molesta; sigue sin escuchar; se mantiene arranchada en sus ideas; no se cuestiona ni replantea nada.
Si me preguntan, yo respondo. Por eso, le dije al señor conductor: sumercé, a mí me parece que lo que está pasando en Venezuela lo sabe todo el mundo menos los venezolanos, porque he hablado con mi familia y amigos en diferentes partes del país y me han dicho que todo está normal. En calma.
***
Las noticias llegan por todos lados. Edmundo en República Dominicana declara; los medios muestran a María Corina Machado en plena calle de Caracas, acompañando a manifestantes de oposición pese a una orden de captura en su contra; los “colectivos” salen en motos a atemorizar a los ciudadanos; policías secuestran a Machado; el oficialismo lo niega; la gente reacciona y exige al régimen chavista que libere a esta lideresa luchadora por la democracia; María Corina aparece en un video en redes, afónica, diciendo que no le pasó nada y que está sana y salva; la gente pone en duda su bienestar y argumenta que debieron presionarla para que no diga lo que realmente le hicieron; el mundo sigue a la expectativa…
Aunque mi experiencia de 35 años como venezolana no sea suficiente, me sirve para darme cuenta de que quizá debo preguntar a los que están allá para saber qué pasa; pero también me sirve para saber que no debo confiar en todo lo que sale en televisión y redes sociales; pero también me sirve para no dejarme llevar por pasiones, porque las cosas a veces no son necesariamente de un cálido e intenso rojo o de un tranquilizante y confiable azul.
Diré algunas cosas que a veces pasamos por alto:
1. En Venezuela hay personas de oficialismo y oposición (como en todo país que yo conozca).
2. Los matices existen. La gente puede coincidir en algunas opiniones y discernir en otras.
3. Las diferencias no nos vuelven enemigos.
4. Hay venezolanos (y extranjeros) que creen en Maduro y defienden su gestión.
5. No todo chavista es madurista, pero sí hay muchos chavistas que son maduristas. Eso no es fantasía.
6. Hay venezolanos que quieren un cambio político en su país y eso no los hace malas personas. Nadie debería condenarlos por eso.
7. Hay opositores que defienden una intervención extranjera; pero también hay opositores que rechazan esta idea.
8. En Venezuela, la gente puede salir a manifestarse como efectivamente lo hicieron hoy y lo han hecho ya muchas veces durante los últimos 26 años.
9. Hay venezolanos “ninís” a los que no les interesa nada de lo que pase con Maduro o Edmundo, y menos con María Corina. De esos que no saben, no responden, no opinan.
10. Hay gente muy politizada en cualquier comunidad o barrio del país.
11. Hay migrantes que respaldan el actual gobierno.
12. Hay migrantes que rechazan el actual gobierno.
13. Hay migrantes que no saben, no responden ni opinan sobre estos asuntos.
14. Hay gente muy manipulada que se cree cualquier cosa que les digan. No todo lo que sale en Youtube o X es verdad. No seamos como Philomena Cunk.
15. Si la gente no opina todo el tiempo de política no significa que esté despolitizada, como algunos creen.
16. De antemano pedimos perdón al mundo si los hemos decepcionado, si no somos tan guerreros como esperaban, pero también tenemos derecho a pensar y vivir en función de otros intereses.
17. No solamente hay mucha polarización dentro de Venezuela, sino que fuera de Venezuela la gente también tiene posturas completamente irreconciliables sobre lo que pasa en el país.
18. Desde fuera, algunas personas pierden de vista elementos para complejizar las cosas.
19. Tal vez, solo tal vez, entre el rojo intenso y el tranquilizante azul hay otros colores, tantos y variados como los hay en Colombia, Brasil, Estados Unidos o Ucrania.
20. Me parece que ayudaría un poco, si desde afuera no se suman a los radicalismos; porque lo simple no siempre es la respuesta correcta.
21. Por raro que parezca, los venezolanos somos humanos, tan humanos como el resto de la humanidad, como los de Haití o Sudán. y que, así como somos parte de la solución, también somos parte del problema.
Yo alguna vez también creí que mis ideas eran las correctas y que los demás eran los que estaban equivocados. Ahora, creo que el mundo no es plano, que las cosas no son en 2D, que nadie es absolutamente bueno o inevitablemente malo. Sobre todo, sé que mi opinión no es la vida real.