El chat que nadie responde

cumpleaños

¿Alguna vez haz inventado un chat de alguien a quien extrañas mucho para fingir que hablas con esa persona? Si tu dolor es muy grande, pierdes la perspectiva y lo haces. No hace falta que te responsa. Solo basta con saber que está ahí como siempre, para leerte. 

Te sorprendes chateando con ella o él, contándole como va tu día, de qué se trata ese nuevo trabajo, del problema que tuviste con fulanito o sutano. Y ese día en el que más te duele su ausencia, le dirás, con la cara lavada por lágrimas, que estás extrañando todo lo que vivieron juntos. 

Verás su foto de perfil. Los detalles de la ropa, la pose rara de ese momento y lo que le dijiste sobre ella. Quizás sabías que no fue su mejor foto, pero aún así le dijiste que lucía espectacular. 

Ahora no es tiempo para decirle que se tome otra foto. Comienzas a amarla porque sabes que no la cambiará, ya no le verás nada extraño porque es la que te da paz cuando abres la conversación. Solo ahí está esa persona como antes, cuando eras feliz con ella.  

Vuelves a escribirle el día de su cumpleaños, lo felicitas, le dices que está en tu pensamiento cada día. Unos meses más y es tu turno de celebrar. Vas al chat y te sorprende que no está su foto sino un ícono genérico gris.

Intentas abrir la conversación y sale un mensaje que te pide hacerle a esa persona una invitación a unirse a la aplicación de mensajería. ¿Pero cómo va a ser posible si siempre estaba ahí cuando la necesitabas? 

Ya no está y no estará. No estará en el chat y tampoco en esta vida. No podrás fingir que no ha pasado nada. Debes despedirte otra vez.

Dedicado a Fernando, a quien quiero escribirle, pero no sé a dónde.

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